
Esta vivienda se sitúa en una parcela con dos pendientes muy marcadas hacia el este. La estrategia utilizada para proyectar esta vivienda unifamiliar es que la construcción se adapte a estas dos pendientes y forme un patio de entrada, una zona cubierta de entrada y la capacidad de que la vivienda se mire a si misma y al paisaje.
Se emplean muros de contención de piedra a modo de bancales que permiten ampliar las zonas llanas en las que desarrollar la vida. El volumen sur, más alto se abre a un patio a través de una pérgola que permite ampliar el espacio habitable fuera de la vivienda. En el volumen más bajo se sitúan el resto de habitaciones.


Existen dos entradas, a diferente cota. El acceso inferior, ligado al garaje se ve cubierto por un juego de volúmenes que permite cubrir la entrada, formando un pequeño recibidor exterior a cubierto. Los bancales terminan en la propia planta baja formando jardineras y llevando la vegetación hasta la misma entrada de la casa.

Autores: Luis M. Santalla y Juan M. Salgado
Colaboradores: María González, Isa Meizoso, Roberto Piñón
En ejecución