
Sestao, un ayuntamiento obrero situado a las orillas del Río Nervión ha sido potenciado por la abundancia del mineral de hierro en sus tierras, lo que ha sido un elemento clave para su desarrollo industrial y el por qué de su crecimiento económico. Se trata de un lugar con mucha historia, que se cuenta a través de sus edificios, su naves industriales y las nuevas transformaciones urbanas.
El lugar de actuación es un espacio con peculiaridades. Se trata de un entorno con gran impacto visual por su legado industrial, que junto con una estética cyberpunk, nos encontramos ante una plaza
rehabilitada frente al Horno Alto 1, herencia de la empresa de Altos Hornos de Vizcaya, donde se trabajaba la siderúrgia. Con parte del horno musealizado, a día de hoy, se encuentra en una segunda fase
de rehabilitación. Ante él, como una antesala se encuentra una plaza libre. Se trata de un espacio de 25 x 18 metros ya acondicionada, prácticamente plana, en la que se reflejan huellas de su historia, de
sus preexistencias.

Otra particularidad de este espacio es su acceso peatonal, que primordialmente recae en una plataforma que conecta en altura a esta plaza con un paseo y una carretera, lo que ofrece un punto de vista de pájaro muy interesante sobre el pabellón a realizar. El otro acceso, a nivel del terreno, se realiza por debajo del viaducto hasta llegar a la plaza.
El concepto de este pabellón nace desde el propio sentido de su ubicación. La puerta a un alto horno implica la interacción con una escala monumental y el diálogo con una estética industrial. Con la
intención de la revalorización cultural a base de la rehabilitación y rehumanización se plantea un pabellón que funcione de puerta de entrada a este complejo industrial.
Este pabellón se proyecta como una pieza elevada sobre la plaza, creando un espacio urbano interactivo. Se trata el efecto puerta con un espejo, que refleja la cubierta más allá de los límites físicos de la plaza, ampliando la sensación de profundidad y jugando con la perspectiva. Este efectismo del pabellón también se ve marcado por un juego visual. Desde el interior del pabellón no se ve el alto horno, solamente se ve el cielo.

A raíz de estas premisas, aparece en la plaza un nuevo espacio de puerta, de tránsito, de nexo entre lo urbano y lo industrial, consiguiendo todo esto con la utilización de un techo formado por distintos “hodiak” (tubos). Se piensa en “hodiak” porque aúnan lo urbano con la industria; reactivan el pasado siderúrgico utilizando de nuevo el metal en el pabellón y transforma la plaza de forma que pueda acoger nuevas funciones y dialoga con su estética.

Esta agrupación modular de “hodiak” metálicos tiene el nombre de “Muntaia”. Una instalación urbana con varias características alternadas, pensada como una pieza arquitectónica cuya integración urbana se va a regir por la presencia humana y en su activación cultural y estética, lo que va a lograr una simbiosis del pasado histórico industrial de Sestao con las nuevas formas de uso del espacio público.

Proyecto: FLU-OR Arquitectura + Miguel Lestón
Año: 2026
Construcción: Concurso no construido
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